lunes, 21 de marzo de 2011

EL convento de Hermigua fue el principal foco cultural del norte La Gomera

   El convento dominico San Pedro Apóstol de Hermigua fue el principal foco de cultura del norte de la isla y uno de los más importantes centros culturales de La Gomera.

Así lo aseguró a Efe Ricardo Valeriano Rodríguez, autor, junto con Pablo Jerez Sabater, del libro "El Convento de Hermigua: 400 años de Historia, Arte y Devoción", que se presenta hoy dentro de los actos conmemorativos de los cuatro siglos de la fundación del convento.

La importancia del convento no se limita sólo al aspecto religioso sino a la dimensión cultural que proporcionó, puesto que en él se daban clases elementales de gramática y teología, y se enseñaba a leer y a escribir, explica el escritor.

El convento también representa los orígenes del pueblo de Hermigua, pues desde esta zona llamada antiguamente Entreríos, se inició el despegue demográfico y urbanístico del valle.

Cuenta Rodríguez que los orígenes del espacio religioso se remontan a principios del siglo XVI, cuando se erige una pequeña ermita, muy modesta, de caña y barro, al lado del barranco de la Calle, que en torno a 1596 sufre una inundación.

Los religiosos del momento decidieron trasladar la ermita a la parte del Lomo de San Pedro, donde en torno a 1598 erigieron otra ermita llamada de San Pedro, actual capilla Nuestra Señora del Rosario.

A partir de entonces, empiezan a hacerse una serie de ampliaciones, y se construye la nave central de la iglesia Santo Domingo de Guzmán y la capilla de Santa Rita.

Los frailes dominicos tomaron posesión del convento San Pedro Apóstol de Hermigua el 18 de marzo de 1611 a las 8 de la mañana.

Al principio, los frailes vivían de la mendicidad, pero a partir del siglo XVII su patrimonio, y con él el de la iglesia Santo Domingo de Guzmán, comienza a crecer a través de mandas pías, tributos, y cesiones de tierras y molinos.

El siglo XIII representa el esplendor del convento y de la iglesia, donde se instauran las imágenes más representativas como son la de Santa Rita y Santo Domingo.

En el siglo XIII, el convento dominico entra en decadencia y en 1820 con la desamortización de Mendizábal se ordena su cierre.

El convento dominico San Pedro Apóstol cerró definitivamente sus puertas en 1821 y pasa a manos privadas.

Desde entonces y hasta los años 40 del siglo XX, la zona entra en una especie de abandono, que vuelve a resurgir gracias al interés de los vecinos a partir de 1943, cuando se ordena parroquia la iglesia Santo Domingo de Guzmán.

Fuente: Efe.

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