viernes, 14 de junio de 2013

Nuestro amigo y poeta gomero nos regala este nuevo poema, dedicado al corazón del Parque Nacional de Garajonay (isla de La Gomera).


EL CEDRO

Barranco del Cedro
oh, húmedo enclave Gomero
en el paraíso del Garajonay
donde mis antepasados paternos,
vivieron, amaron y murieron.

Pequeño barrio de Hermigua
que es deleite para el que camina sus senderos
barranco por el que baja un agua cristalina
que con su constancia, se convierte en riachuelo
y en lo alto del Garajonay está su nacimiento.

Paraíso es de la laurisilva,
que perfuma y purifica el aire Gomero
y que atrayendo a la nubosidad
le roba el agua que necesita,
por el sistema de lluvia horizontal.
En la espesura del monte,
el oxigeno es tan puro,
que el caminante revive con su respirar
y los ases de luz solar,
que tímidos traspasan las altas copas,
para reflejar la hermosura,
de verde bajo matorral,
que dormita extasiado, 
en el embrujo del silencio musical.

Barranco del Cedro
desde niño siempre llevo en mis recuerdos,
aquella ermita, donde los fieles de la isla,
adoran a la imagen de la Divina Madre,
que en Lourdes fue aparecida,
y que a finales de agosto, 
le hacen una fiesta muy divertida.

Sus casas esparcidas a ambos lados de cause,
las recuerdo en cada Navidad,
y en verano sus patios floridos
con helechos colgantes,
oh, del agua fresca del bernegal,
oh, de sus olores a pan casero,
del gofio recién molido,
oh, del queso ahumado,
con leña de brezo en cocina de hogar,
con techo de paja de centeno sin trillar.

Barranco del Cedro,
oh, Dios cuantos mágicos recuerdos,
tengo de este paraje natural,
y que hoy mi mente adulta evoca,
desde mi infantil manera de observar.

Autor: Manuel Jesús Rodríguez Medina

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